Mis versos son verdades incompletas, nacidas en los instantes de una mirada entre párpados intimidados; un acercamiento fugaz a la forma en que unos brazos yacen apoyados, al color brillante de un suspiro, a la exigencia de alegría o tristeza que guardan los pequeños gestos que apenas se perciben, a las lágrimas de la emoción estética...; afloran como un saber dormido en una idea que despierta.

porque yo, soy poeta, leo las almas

y cuento las lágrimas de la vida.

(Pasos de Arco Iris, 2ª edición. Amarillo-Violeta, poema XVIII).

*

Me gusta definirme como: "amiga de las Horas, que custodian las puertas del cielo, de la lluvia, el silencio y sus colores".

martes, 18 de marzo de 2025

UN POEMA PARA ESTOS TIEMPOS

Observando estos tiempos nuevos me viene a la memoria un poema que escribí en 2017 titulado “el equilibrio”, que la revista https://letrasenlafrontera.org/  tuvo la amabilidad de publicar el 25 de abril de 2017. 

Este poema forma parte de mi libro “la sombra impía del miedo” reflexión sobre los miedos que nos atenazan en la vida.

 

EL EQUILIBRIO

 

Vivimos sobre una delgada línea

equilibrada por dos fuerzas opuestas

de igual intensidad,

el miedo y la esperanza.

Las sombras y la luz.

Un solo instante rasgado 

puede traer al presente un “Yo” dejado atrás,

incapaz, torpe aún,

envuelto en una niebla difusa 

que quiebra los lindes

y nos hunde en un mar de inquietud.

Náufragos somos en su abismo de temores.

Es el miedo, 

otra vez el miedo que ha ganado la batalla; 

se hace soberano, señor de los días.

Imprime su sello en cada paso,

agarra el alma con sus dedos fríos

fijando su halo a la oscuridad 

y perdemos nuestros puntos cardinales 

en un universo de aviesas dudas.

Múltiples fantasmas atraviesan las palabras

en un espeso silencio pálido y obtuso, 

un silencio largo que desvanece y confunde 

los alados contornos de sus raíces.

Todo es confusión.

Y cuando ya no quedan ojos

de tanto ver sin querer ver,

aparece un relámpago de lucidez

un hálito de luz; 

fugaz fulgor que despierta el recuerdo vagabundo

de la idea impresa en una brillante palabra,

pequeña y poderosa, la fe. 

Su luz se filtra iluminando las mañanas; 

trayendo consigo 

el dorado resplandor del amarillo intenso 

invadiendo los valles, 

el blanco puro de las sencillas margaritas,

la música del tañer lento de las frágiles campanillas, 

el apasionado e intenso rojo de las amapolas 

meciéndose en los campos.

Y de pronto nos conmueve la tierra palpitando,

el titilar del sol en la lluvia que caracolea y baila 

en su descenso desde las cúpulas azules, 

regalando

con su efímera caída el verde a las hojas.

La vida se despeina dejando sus cabellos libres 

a la alegría del viento. 

Un aleluya renace portando un soplo de esperanza 

y una fuerza serena nos inunda, un extraño poderío.

El equilibrio ha vuelto y en el camino hemos madurado. 

La madurez nos conduce a nuestro Norte verdadero.

 

 

“La sombra impía del miedo” 

Copyright Florentina Gómez Guasp 

Todos los derechos reservados

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